Partagás: la aristocracia cubana



Fue en 1831 cuando siendo un púber que apenas sonreía a la quincena, arribó a Cuba Don Jaime Partagás y Ravell procedente de su Arenys de Mar natal. De abolengo tarraconense e hijo de una familia de sastres centenarios, marchó en busca de mejor fortuna a la isla caribeña y topó con Juan Conill, su primer empleador.


Ya en 1838 pone en marcha su primer "chincharito" (vulgo almacén de tabaco en Cuba) y finalmente en 1845 funda la Flor de Tabacos de Partagás y Cía. Pocos años después y fruto de la extraordinaria calidad de sus tabacos, se convirtió en proveedor oficial de cigarros de varias casas nobiliarias de Europa y Asia, hecho diferencial por el que se cambió la denominación oficial a Real Fábrica de Tabacos de Partagás, erigiendo un fastuoso edificio colonial sito en el nº 520 de la calle Industria, justo detrás del Capitolio habanero.


Epatado por el mundo tabaquero, por la electrizante atmósfera cubana y por sus exuberantes mujeres

Don Jaime, absolutamente epatado por el mundo tabaquero, por la electrizante atmósfera cubana y por sus exuberantes mujeres, adquiere la finca de "Lata de la Cruz" de sesenta caballerías de extensión en la región de Pinar del Río y comienza a cultivar sus tabacos. Hombre de recio carácter, supo imprimir ese sello en sus cigarros y se le atribuye el uso de la fermentación así como métodos de envejecimiento para aumentar la producción y preservar la calidad. También se ha reconocido su autoría a la hora de introducir en las galeras de torcido de las fábricas la deliciosa figura del lector de tabaquería, que trataremos con detalle en entradas futuras.


Así las cosas, en los años 30 del siglo pasado, la casa Partagás ideó una matriz compuesta de cuatro letras (A,B,C y D) y cuatro números (1,2,3 y 4). Dichas letras definían el cepo y los números, la longitud de sus habanos. Esto es, la letra A correspondía a un cepo 38, la B a un 42, la C a un 48 y la D a un 50. En cuanto a las longitudes, el Nº 1 equivalía a 170 mm, el Nº 2 a 156 mm, el Nº 3 a 140 mm y el Nº4 tuvo varias longitudes en función de aquellas letras. Estas series fueron discontinuadas en los 70 y hacia 1975 se retoman encumbrando como habano más vendido del mundo (y sustituyendo al Montecristo Nº4) al Serie D Nº4, un Robusto (124 mm x 50) excelente.



Amén de otros extraordinarios tabacos como el majestuoso Lusitanias (194 mm x 49) o el poderoso Serie P Nº 2 (una pirámide de 156 mm x 52), nuestro compañero de bocanadas de hoy es el 8-9-8 en vitola de salida (nombrado así por su presentación en tres camada de 8, 9 y 8 cigarros, respectivamente) y una Dalia en vitola de galera (170 mm x 43) que se ha ganado iure proprio la devoción de los aficionados más exigentes. Como curiosidad, mencionar que la presentación en el cajón habilitado a la que hacíamos alusión no es patente de Partagás. Fue otro egregio tabaquero, Ramón Allones, también español, quien tuvo la genial ocurrencia.


Partagás ideó una matriz compuesta de cuatro letras (A,B,C y D) para el cepo y cuatro números (1,2,3 y 4) para la longitud de sus habanos

Pero entremos en materia. Luego de prender nuestro 8-9-8 y tras las primeras bocanadas de tanteo (como si del protocolo de una presentación se tratase), percibimos sabrosos primarios tabaqueros, secundarios ligeramente especiados (clavo, pimienta blanca) y terciarios muy sutilmente dulzones (moscovado), esto último, canónico en Partagás.


Hacia el segundo tercio, la fumada evoluciona con exquisito equilibrio. El pujante pero elegantísimo sabor del 8-9-8 se apodera de nuestro paladar. Aparecen notas cafeteras arábicas, puntas terrosas y se aguza ese dulzor de alta repostería que nos deja casi en ataraxia.


Para desdicha nuestra se va acabando, queremos se eternice pero lo efímero es probablemente la mayor bendición de los hombres. Los matices amoniacales generados cuando la hoja está repleta de nicotina apenas aparecen. Este habano muere no con las botas puestas, sino con el traje de gala reservado para las grandes citas. Todo en él es gallardía, donaire, solemnidad.


Información


- Marca: Partagás

- Fortaleza: Alta (5 sobre 5)

- Vitola galera: Dalia

- Vitola salida: 8-9-8

- Cepo: 43

- Longitud: 170 mm

- Combustión: perfecta

- Tiro: magnífico

- Ceniza: gris plomo, preciosa

- Tiempo de fumada: 45-90 minutos

- Precio: 14,90€




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