James Bond: la elegancia nunca muere (II)

Lo sabemos, ya hemos hablado sobre Bond y sus coches así que, ¿por qué volver de nuevo a ello? Pues por la misma razón que uno vuelve a su carretera predilecta o a su ciudad favorita; para apreciar los pequeños detalles, para ahondar y escarbar en la verdadera esencia de todo y así alcanzar a comprenderlo un poco mejor.


Por eso, cuando nos acercamos a alguna faceta de Bond, tampoco podemos pasar de puntillas. Además, de hacerlo, estaríamos faltando a nuestro principal compromiso con esta serie de artículos: traerte lo que, en última instancia, significa y representa 007 para nosotros.


Pedimos disculpas por adelantado si falta algún modelo que, por un motivo u otro, sea especial para los lectores. Resumir y condensar todo este universo en unas pocas letras exige ciertos sacrificios.
Ford Match 1 James Bond sean connery

En esta larga aventura ya decíamos que han sido muchos los vehículos que han ayudado a proyectar y reforzar ese sentir. Desde deportivos modestos a prototipos venidos del futuro, cada uno ha tenido su pequeña contribución. Una contribución que no estaría del todo completa si nos limitáramos a contar lo más obvio...


Más allá de Aston Martin, BMW y Lotus han brillado otros tantos coches que, si bien no con la misma intensidad que aquellos, forman parte de nuestra memoria. Ellos también nos han hecho soñar y se merecían su hueco en esta segunda entrega. Un repaso por los coches 50% Bond, 100% PetrolBonVivant.



Chevrolet Bel Air Convertible


El primero de esta lista es, también, el primer coche que tiene el honor de sentir las posaderas de 007 en la gran pantalla, en "Dr. No" (1962).


El modelo que aparece en la película es un Bel Air Convertible de 1957; un auténtico "barco" de la época superando los cinco metros de largo. Gracias a un small-block V8 de doble carburador -o inyección mecánica en ciertos casos-, más de 4000 centímetros cúbicos y hasta 287 caballos, podemos presuponer que conseguía moverlo con cierto brío.


La amplia batalla del Chevrolet Bel Air se hacía valer cuando era capaz de acomodar en las plazas traseras a un Sean Connery y su casi 1,90m en traje de franela.

El apelativo Bel Air hacía referencia a la gama más alta dentro de los Chevrolet 1957, popularmente conocidos como '57s. Convertido en un verdadero icono de la cultura americana de la época, esas aletas en la cola, los flancos de los neumáticos pintados de blanco, el uso extensivo de cromados.., nos traen una manera diferente de concebir el automóvil desde el otro lado del charco.

Pelea James Bond 007 (Sean Connery) y Spectre junto a Chevrolet Bel Air Convertible
La pelea contra el asesino de SPECTRE que tiene lugar con el coche de fondo, fue fundamental para elevar el status del Bel Air dentro de la saga.

Bentley 3½ litros


El Bentley 3½ litros tuvo una aparición fugaz junto con la primera chica Bond (con el permiso de Ursula Andress), en una escena memorable: un paisaje bucólico, Sean Connery con la ropa justa y un teléfono incorporado en el coche. Podemos imaginarnos el hype que tuvo que causar una estampa así en 1963...

Eunice Gayson encarnó a Sylvia Trench, la novia de James Bond en las dos primeras películas. El buen gusto de 007 no se quedaba solo en los coches...

Si Aston Martin es el coche Bond por excelencia en el cine, Bentley lo fue en el papel. Aunque ya hemos hablado de esta relación, en Desde Rusia con amor cambió su querido Bentley 4½ litros por algo más modesto como un 3½ litros Drophead de 1935.


Bentley 3 1/2o Derby Bentley de James Bond 007 (Sean Connery)

Los primeros Bentley de entreguerras bajo la dirección de Rolls-Royce eran conocidos como Derby Bentleys, por ser construidos en las instalaciones de Rolls en Derby. En la tradición carrocera de la época, lo que se vendía era un chasis con tren motriz, un lienzo en blanco para que cada maestro artesano elaborara lo que el cliente demandara. En este caso, el descapotable de Bond es un trabajo de Park Ward, que se encargó de la mitad de las 1177 unidades de 3½ litros que se fabricaron.




Adoptando el seis en línea de los Rolls 20/25, el bloque de 3,7l fue llevado a una relación de compresión más alta, se modificó el perfil del árbol de levas y se añadieron dos carburadores SU. El resultado: 110 caballos moviendo algo más de 1100kg (sin carrocería), para poder alcanzar 145 km/h. Los youngtimers eran un poco diferentes en 1960...



Toyota 2000GT Cabrio


El que según Jay Leno es el coche japonés más "coleccionable", es también el único coche del país del sol naciente en el que se sentó Bond. De las escasas 351 unidades que se fabricaron, dos fueron utilizadas para el rodaje de "Solo se vive dos veces" (1967). ¿La peculiaridad de las mismas? Se les quitó el techo.

Toyota 200GT Cabrio del agente James Bond 007 (Sean Connery)

Al contrario de lo que sucedía con el Bel Air, el pequeño deportivo nipón se quedaba corto para la estatura de Sean Connery. La única solución -finalmente adoptada-, pasaba por eliminar el techo y sustituirlo por una capota de lona no funcional (solo a efectos estéticos). Ahora sí, podíamos disfrutar de 007 en el famoso 2000GT, aunque fuera de pasajero.

Agente James Bond 007 (Sean Connery) en un Toyota 200GT Cabrio blanco
La estampa no deja lugar a dudas. Pues ahora imaginad con el techo en caída del coupé original...

Más allá de esta curiosidad, la historia de este coche tan rica y extensa que merece unas líneas. Fabricado entre 1967 y 1970 con la colaboración de Yamaha, apuntaba a rivalizar con GTs's como el Jaguar E-Type. Para ello, partía del bloque motor de seis cilindros en línea del Toyota Crown al que la marca de los tres diapasones dotaba con una culata de aluminio y tres carburadores. Siguiendo con las soluciones modernas, contaba con frenos de disco en las cuatro ruedas, una caja manual de cinco velocidades (a EEUU también llegó una automática de tres), y suspensiones de doble triángulo.

La primera interpretación de un supercar "made in Japan" tenía que encontrar su hueco en la franquicia 007.

El conjunto otorgaba 150 caballos para algo más de 1100 kilos, que se quedaban a cierta distancia de lo que ofrecía la competencia como el mencionado E-Type o el Corvette C2, y en la línea del primer 911. Sea como fuere, hoy en día está infinitamente más valorado que estos rivales (su escasa tirada ayuda), y es difícil ver bajar de 600000€ alguna unidad en subasta .



Ford Mustang Mach 1


Llegados a este punto, no sabemos qué fue más mítico, si el coche en sí, o la persecución en la que toma parte. Para la grabación de "Diamantes para la eternidad" (1971), Ford envió alrededor de seis Ford Mustang Mach 1 a Las Vegas. Apareciendo como un coche de alquiler en la película, con ese color rojo e interior en cuero bitono rojo/negro, adopta el rol protagonista en uno de las mayores gazapos de la historia del cine.


Ford Mustang Match 1 (1971) color rojo, atraviesa Las Vegas

Después de tomar el volante del coche en el desierto, 007 llega a la ciudad de Las Vegas y comienza una persecución con la policía que termina en un callejón sin salida. ¿Sin salida? No si eres Bond y sabes cómo poner un Mach 1 a dos ruedas y...

Fijaos bien en la posición del coche ¿Error de bulto o simplemente un toque de humor? Para bien o para mal, publicidad gratis.

Como automóvil, el Mustang Mach 1 fue otra variante más de alto rendimiento dentro de la gama Mustang y seguía la estela del Mach 1 de primera generación. Incluía varios acentos de color para la carrocería y una serie de extras como el capó con las dos entradas de aire (que eran funcionales para ciertas motorizaciones). Se podía pedir con motores V8 desde 4,9 litros hasta los 7.0 del legendario Cobra Jet, donde alcanzaba hasta 375 caballos de verdadero músculo americano. Imaginad esa potencia y 610 Nm de par, hace medio siglo, luchando por ir al suelo a través de las ruedas de la época. Como se puede apreciar en las anteriores fotos, el esquema de suspensión del tren trasero era de eje rígido -típico Mustang- y suponemos que los frenos tendrían una mordida equiparable a los de una bicicleta.



AMC Hornet


El AMC Hornet nunca fue un deportivo muy "sexy" ni gozó del marchamo de la generación precedente de muscle cars americanos. En plena crisis del petróleo, los fabricantes estaban más pendientes de sobrevivir y llevar a cabo reconversiones de cara al futuro que de traer enormes monstruos devoradores de litros de gasolina a los garajes de los ciudadanos. El compacto Hornet, en toda esta vorágine, fue un triunfador, un pescador de río revuelto.


Aunque el glamour no era, desde luego, su punto fuerte, AMC se aseguró un buen product placement en "El hombre de la pistola de oro" (1974), a golpe de talonario. Gracias a ello, Bond puede robar un Hornet rojo de un concesionario de AMC en Bangkok, -donde no se vendían- y perseguir al villano Scaramanga, que va en otro AMC, un Matador. Lo más destacable es otra de las maniobras que han pasado a la historia, el salto con "loop" sobre el río:

AMC Hornet de James Bond (007) haciendo looping en puente roto
Este salto fue la primera maniobra de especialistas modelada por ordenador de la historia.

En cuanto al apartado técnico, el Hornet Hatchback, como se conocía esta versión de dos puertas, estaba disponible con motores seis en línea y V8 que, cumpliendo las nuevas normativas de emisiones de la época, entregaban de 147 a 285 caballos, aunque la demanda de este último estaba muy debilitada en 1974.

AMC Hornet color rojo película de James Bond
Cabe destacar que AMC fue de las primeras marcas en lanzar colaboraciones relacionadas con el mundo de la moda (Gucci, Levi's...), adelantando una corriente muy en boga actualmente.


Alfa Romeo GTV 6


"Prestado, no robado" es la frase que define al único e inimitable GTV en "Octopussy" (1983). Mientras una inocente ciudadana alemana llega a una cabina de teléfono dejando su Alfa desprotegido, Roger Moore aprovecha para tomarlo prestado, mientras la policía, testigo de lo ocurrido, le persigue en sus BMW serie 5 E28. Maniobra tras maniobra, el GTV parece hacer gala de las cualidades de un buen Alfa Romeo de propulsión.


El GTV se gestó como una continuación de las líneas maestras trazadas por Giorgetto Giugiaro con el Alfetta GT. Lanzado en 1980, añadía nuevos paragolpes, pilotos traseros, faldillas laterales y se eliminaban los cromados en el frontal. Pero lo más importante de esa actualización fue la llegada del 2.5 V6 al que consiguieron alojar recurriendo a una solución poco ortodoxa: una pieza de plástico para levantar el capó respecto a la toma de aire, algo que se acabaría convirtiendo en rasgo de los GTV 6.


Alfa Romeo GTV6 vintage diseñado por Giugiaro
El GTV 6 de la película está pintado en color "grigio nube metallico" (cod.AR759). Aun se pueden encontrar unidades en Europa en buen estado del GTV 6 2.5 desde 15000€.

Suponemos que a Bond, a juzgar por tanto sobreviraje, le gustó la mezcla: el motor 2.5 V6 Busso -que daría para un artículo entero- de un único árbol de levas con 160 caballos y unos nada desdeñables 217 Nm de par, gobernados por una caja transaxle manual de cinco relaciones para lograr un reparto de pesos casi perfecto (51/49). Unos adecuados 7,6 kg/cv ventilaban el 0-100 en 8 segundos para uno de los Alfas más bonitos jamás creados.


Dice un mandamiento no escrito del mundo del motor que cualquier apasionado de los coches debe tener un Alfa Romeo en algún momento de su vida. Si puedes olvidar por un momento sus "problemillas" eléctricos y de alguna índole más, deberías darle cumplimiento. El resto seguiremos soñando con emular a Bond en un GTV hasta que nos atrevamos a dar el paso.



Bonus: lo casi invisible


Corvette C4


En un visto y no visto, el Corvette de cuarta generación (C4), se cuela en "Panorama para matar" (1981). Aunque su aparición es efímera, el músculo del C4 se deja notar y hace que se nos caiga la baba con uno de los superdeportivos del pueblo.

Solo diremos que pocas veces se ha dado tanto por tan poco. El tradicional small-block de 5,7 litros de los 'Vette, en potencias que van desde lo loco a lo muy loco y un envoltorio bajo, ancho y pegado al asfalto.

Sea la generación que sea, el Corvette derrocha más esencia americana que Bruce Springsteen cantando "Born in the USA". Todo a un precio contenido.

Mini Moke


El glamour de los coches playeros no es ajeno a Bond. El Mini Moke pertenece a esa hornada de "veranos sobre ruedas" de orígenes humildes como el Citroën Mehari o el VW Buggy y sin embargo, se le ha visto por las películas de la saga muchas veces, tantas que solo está por detrás de los Aston en apariciones.

Mini Moke James Bond Roger Moore

Mini Moke James Bond Roger Moore en Vive y deja Morir

En "Vive y deja morir" (1973), Roger Moore nos sorprende con esta estampa al más puro estilo playero. El Moke, que se había iniciado como la vía militar del Mini de Sir Alec Issigonis para crear un vehículo robusto y barato, acabó siendo abandonado y resurgió como un vehículo civil de recreación o trabajo. Corriendo la misma suerte que el Mini original, acabó siendo un "juguete" apreciado por gente acomodada. Nos encanta.




Saab 900 Turbo


Oh, sorpresa... El último coche de la lista quizás sea el más raro de todos y lo es porque no forma parte de ninguna adaptación cinematográfica. Continuando con el trabajo de Ian Fleming y después de Kingsley Amis, John Gardner tuvo a bien escoger un Saab como el siguiente coche Bond en "Licencia renovada para matar". ¿Acierto o error? Veamos...

Saab 900 Turbo de la novela de James Bond Licencia renovada para matar

Para cualquier aficionado al motor que sepa apreciar los valores diferenciales que la marca sueca tuvo en su época de esplendor, el Saab 900 Turbo es un digno coche Bond. De sus raíces de aviación y del amor por la técnica innovadora surgieron proyectos que se materializaron en coches peculiares, con soluciones propias, y por eso nos encanta.

Si en el seno de la misma empresa que fabrica perfectas y precisas máquinas de guerra como aviones de combate , naciera de repente un deportivo, ¿no se te erizaría el vello? Pues esto era Saab.

Bajo este paraguas, nació el 900 Turbo, la vertiente prestacional dentro del 900. De aquel compartía todos los ingredientes que le hicieron grande: el motor de cuatro cilindros en posición longitudinal al revés (e inclinado 45 grados), con la salida hacia el morro del coche, una caja de cambios debajo del motor que se puede considerar técnicamente transaxle, suspensión delantera de doble triángulo y una ergonomía interior para enamorar al mismo Klaus Bengler.



El primer modelo Turbo del 900, sucesor del Saab 99 se valía de un turbocompresor Garret de baja presión que lo llevaba hasta los 145 caballos, todo en un ambiente de lujo y prestancia que rivalizaba con los coupés premium de la época (como el GTV), pero al estilo sueco. Siendo un modelo tan longevo (1978-1994), en 1984 llegaría su mejor versión, el Turbo 16V, con la introducción de un doble árbol de levas y un aumento de potencia hasta los 175 caballos.


No es de extrañar entonces, que 007 se viera tentado por esta interpretación de la deportividad venida del frío norte y eligiera un 900 Turbo en las novelas de John Gardner y lo apodara "Silver Beast".

Saab supo aprovechar el filón 007 y nos regaló campañas de marketing como estas. Por supuesto, el coche de Bond traía todos los refinamientos habituales; esos gadgets que hacen la vida del agente secreto más sencilla.

Después de varias décadas, marcas y modelos, la elegancia adquiere múltiples formas y sin embargo, como el mismo Bond, permanece en esencia invariable. Después de dos entregas, confiamos en haber traído ejemplos de pura clase 007 que, quien sabe, pueden ser futuribles miembros de nuestros garajes.


Por si acaso, de cara a la tercera entrega nos guardamos propuestas de un lado más "oscuro"...


¡Saludos sibaritas!




Fotografías de EON Productions, Bentley, Toyota, AMC, Alfa Romeo y Saab.