Cinco cronógrafos para gentleman-drivers

Actualizado: may 24

Viene desde tiempo atrás, la necesidad del hombre de medir el tiempo, y quizás es en estos días donde hemos llegado a extremos de obsesión. Sólo pensar cuántas veces al día miramos el reloj, y casi un acto reflejo mientras esperamos para cualquier actividad. Pero tranquilo, hoy sólo te vamos a hablar de cronógrafos.


Auténticas obras de arte mecánicas, que poco a poco van perdiendo cuota del mercado generalista, frente a smartwatches y cuantificadores diversos. Quizás sea lo mismo que los vehículos de explosión, frente a la necesaria electrificación, quien sabe. En cualquier caso, tanto si eres un aficionado a los relojes, como si simplemente te gustan las piezas con historia, te contamos cinco cronógrafos que deberías tener en cuenta. Vamos a ello!




1. Rolex Daytona, el reloj de los campeones


Es innegable el tirón que Rolex tiene en estos tiempos. Su buen hacer y legado histórico, hacen que a día de hoy sea para muchos un "valor refugio". Sea como fuere, este cronógrafo es una maravilla, que está íntimamente ligado al mundo de la competición automovilística, como te contamos en su día.



El Cosmograph nace en 1963, con un diseño que ha permanecido prácticamente invariable a lo largo de los años, donde destaca su escala taquimétrica, que permite determinar la velocidad de un vehículo al recorrer un kilómetro, y sus esferas que permiten contabilizar horas, minutos y 1/8 de segundo... la precisión lo es todo!


Actualmente el Rolex Cosmograph Daytona tiene una caja de 40mm, en acero, oro o platino, con un calibre 4130 de manufactura de Rolex y un rotor perpetual que le asegura 72h de marca. Por supuesto, posee la certificación COSC, que asegura la máxima precisión.


La lista de personalidades atraídas por este cronógrafo fuera de la pista de un circuito, podría no tener fin. Sirva para ejemplo este botón.


Si quieres hacerte con uno de ellos, o bien te conviertes en el ganador de alguna de las carreras de resistencia más icónicas (Rolex 24 at Daytona, 24 Horas de Le Mans, o el Campeonato de resistencia WEC), el F1 Grand Prix de Mónaco,... vale, quizás no esté al alcance de muchos esta vía. En ese caso además del precio de tarifa que parte de 12.500€ (y que en muchos casos, el precio de mercado lo supera) deberás armarte de paciencia debido a la alta demanda y a las limitadas unidades disponibles. Y porque no decirlo, la especulación como ocurre en algunos automóviles, pone su granito de arena.




2. Breitling Navitimer, o el ordenador de pulsera


Breitling tiene una historia íntimamente ligada a la aviación. Ya desde la década de los 40, era un proveedor habitual de instrumentación aeronáutica, equipando a diversas fuerzas aéreas de diferentes países, entre otros a la R.A.F. Durante esa época, los cálculos de vuelo de distancia, velocidades, consumos, etc. se realizaban mediante la conocida como "whiz wheel" u ordenador de vuelo E6B , que no era más que una regla metálica o de cartón, donde se aplicaban diferentes reglas logarítmicas.



Ya en 1952, la A.O.P.A. de Estados Unidos (Aircraft Owners and Pilots Association) pidió a Willy Breitling un cronógrafo para sus asociados. Este ya había lanzado en 1942 un cronógrafo para pilotos, el Chronomat, que ya contaba mediante bisel rotatorio, de un par de escalas logarítmicas básicas.


Tomándolo como base y analizando la whiz wheel, se decidió a realizar un "ordenador" de pulsera, que permitiera realizar los cálculos necesarios, miniaturizando todas las reglas. Así es como nace el Navitimer.



Como dato curioso, este cronógrafo se lanzo en 1952 para los socios de la A.O.P.A, pero no fue hasta 1954 cuando finalmente salió a la venta, ya con los anagramas de Breitling en su esfera.


El reloj se convirtió rápidamente en un éxito. Era un cronógrafo manual, en una caja de acero de 41mm, que ha sido un icono de la marca y referencia en el mundo de la aviación, equipando a las tripulaciones de diferentes compañías aéreas, que encargaban ediciones especiales (TWA, PAN AM o Swissair).

Este modelo tuvo tal notoriedad que, que era el acompañante habitual de pilotos como Graham Hill y Jim Clark .



A día de hoy Navitimer B01 Chronograph, tiene una caja de 43mm - 46mm, en acero u oro, con una cristal curvo de zafiro que facilita la lectura. Así mismo cuenta con un calibre de manufactura propia Breitling 01 automático, con capacidad de medir 12h, 30 minutos y 1/4 de segundo y una reserva de marcha de 70h.

¿Su precio? desde 5.550€ lo puedes encontrar aquí.




3. Zenith El Primero, que al final no lo fue


La marca, fundada en 1865, era conocida por fabricar herramientas de precisión, lo que la llevó a ganar numerosos premios.


Alrededor de 1962, y pensando en lanzar un producto icónico en el centenario de la marca, Zenith empezó a trabajar en la idea de fabricar el primer cronógrafo del mundo totalmente automático integrado. Normalmente, lo que se hacía hasta la fecha, era añadir el mecanismo cronógrafo, a una maquinaria ya existente. Pero no contentos con la dificultad que esto ya suponía, pensaron que el cronógrafo debía ser además el cronógrafo más preciso del mundo, por lo que decidieron aumentar la frecuencia., además de contar con fecha y como no, con un tamaño contenido.


Tanto requisito le pasó factura, y el reloj no pudo ser presentado en el ansiado centenario de la marca, teniendo que esperar 4 años más (1969) para ser presentado, y no fue hasta 1970 cuando se puso finalmente a la venta (el primer modelo presentado fue el A386, pero el primero comercializado el A384 mostrado en el anuncio).



Ni qué decir tiene que la competencia no estaba parada y marcas como Seiko y el consorcio Chronomatic (con marcas como Heuer-Leónidas, Bretiling, o Hamilton entre otros), estaban trabajando en proyectos similares y fue precisamente Seiko la que lanzó su producto en Septiembre de 1969, el 6139.

Mecanismo Zenith El primero, primer cronógrafo automático con rueda de pilares


Vale, quizás El Primero, no fue el primero en salir al mercado, pero qué más da, la espera valió la pena. Su precisión no tenía rival (36.000 vibraciones por hora vs. las 21.600 del Seiko 6139), el primero en contar con segundero y todo con un grosor contenido a pesar de ser una maquinaria con todos los elementos integrados.


Quizás hoy en día no goza de la popularidad de otras marcas, pero para los entendidos de los relojes, sigue siendo una referencia. La caja de acero, tiene un diámetro de 37mm, con "El primero" como corazón y una reserva de marcha de 50 horas. La esfera luce una escala taquimétrica, con la capacidad de cronometrar hasta 12 horas, 30 minutos y un pequeño segundero.


Su precio, desde 7.800 € dependiendo de la versión que elijas, y lo podrás encontrar aquí.




4. Omega Speedmaster, de la luna a los circuitos


De este reloj podría hacer varias entradas (quizás debería) y es que la carga histórica acumulada por más de 50 años es simplemente espectacular.


El reloj nace como cronógrafo orientado a los deportes y a la competición de motor. Presentado, en 1957, siendo Omega cronometrador oficial de los Juegos Olímpicos, con una caja de acero de 39mm, un calibre 321 (un movimiento creado junto a Lemania en 1942 y que fue la base los movimientos de Breguet, Patek Philippe and Vacheron Constantin), al que se le acompañaba de un tratamiento antimagnético, absorción de impactos, junto a un cristal de plexiglass.


Saltamos en el tiempo hasta 1962, momento donde las misiones espaciales estaban en su apogeo. Suponemos que, fruto de la casualidad, Wally Schirra, astronauta de la Misión Mercurio, había llevado su reloj Omega en dicho viaje. La NASA, en ese momento estaba preparando las misiones Gemini y Apollo, donde los astronautas deberían realizar "paseos espaciales", por lo que necesitaban un reloj de pulsera resistente.