Ruta: serpenteando el Oriente Asturiano

Actualizado: oct 8

Asturias tiene innumerables rincones de una belleza difícil de igualar y que trataremos de ir mostrando poco a poco. Si a Asturias le dicen que es un “Paraíso Natural”, no es por casualidad: sus carreteras serpenteantes, nos van descubriendo infinidad de tesoros, ya sea en la montaña o en la costa. Si a eso le unimos la faceta gastronómica, me atrevería a decir que es una apuesta ganadora y que no defraudará a nadie.


Tenía muchas ganas de hacer esta ruta por el Oriente Asturiano. Mi época motera, y guiado por Pablo, me permitió recorrer y descubrir infinidad de rincones. Ahora mi intención es ir haciendo lo mismo con el coche, dejando un registro gráfico como el que presenta esta entrada.


Así pues, en esta ruta partiremos de Ribadesella y acabaremos en Cangas de Onís. El plato fuerte será la subida al Alto de la Tornería y el pueblo del Mazucu. Plato en plano automovilístico (pasando por varios tramos del famoso Rallye de Llanes), y porque en el sentido culinario será la visita a Casa Pedro en San Juan de Parres, donde vamos a disfrutar del buen hacer de Christian, aunque esto último, te lo contaré en otra entrada. En definitiva, 83 kilómetros que realizaremos en unas 2 horas y donde lo raro va a ser que veas una recta.


Por último y antes de comenzar, el coche para esta ocasión: un Porsche 911 Carrera 4 cabrio (996 mk2), el patito feo que junto con su hermano el de los "huevos-fritos" se han vuelto a poner de moda. Lo cierto es que tenía ganas de probar cómo se desenvuelve en este entorno y la verdad, es que no me ha defraudado para nada.


Te dejamos como aperitivo un video resumen de la ruta.

Así que venga, empezamos!


Ribadesella


Nos hemos levantado temprano y aún persiste el fino orbayu de la mañana. "La Villa" como la llaman los lugareños, aparece tranquila y silenciosa, con la ría crecida. Arranco el "flat-six" y el estruendo ronco rompe repentinamente esa quietud.

Ribadesella, fundada en 1270 por Alfonso X El Sabio. Ha sido lugar de asentamientos desde el paleolítico, con la Cueva de Tito Bustillo como mejor exponente, frontera entre las tribus Astures y los Saelenos cántabros. Puerto pescador y ballenero desde la Edad Media, fue punto neurálgico de comercio.

De aquí partieron muchos españoles a hacer las Américas a partir de 1853, y aquellos que hicieron fortuna y regresaron, los denominados Indianos, dejaron su huella por todo el territorio, fácilmente reconocibles por las singulares casas que construyeron.


Salimos del paseo (junto a la oficina de turismo) y nos dirigimos en dirección a Llanes por la AS-263, evitamos la autovía a toda costa y créeme que merece la pena. Es una carretera comarcal de doble sentido, por la que podemos ir disfrutando del paisaje circulando entre pastos, zonas boscosas y atravesando pequeños pueblos, siempre bajo la atenta vigilancia de la Sierra de Cuana o la Sierra Benzúa a nuestra derecha, con picos como el Mofrechu de 900 metros de altitud. Debería estar más que acostumbrado, pero semejantes murallas tan cerca de la costa me siguen impresionando y genera un contraste visual muy espectacular. Seguimos circulando tranquilos, el motor está frío y a estas horas al alba, aún es posible que nos encontremos algún jabalí o tejón cruzando la carretera (no sería la primera vez).


Pasamos por Nueva de Llanes, Naves, y llegamos a la playa de San Antolín (y justo a su lado, la playa de Gulpiyuri que surge en un prau), el monasterio de San Antolín de Bedón (románico del s.XII y que como tantos sitios en España, es un patrimonio que sufre del abandono y deterioro, bien sea porque se encuentre ocupado, o lleno de pintadas, o la genialidad de convertirlo en una plantación de maíz, bravo!).


Antes de llegar a Posada de Llanes nos encontramos un pequeño repecho con una amplia curva en S que a su vez, contiene otra S... cinco o seis curvas nada más, pero suficiente para ir entrando en calor. Nos desviamos a nuestra izquierda por LLN-11. Es una carretera local estrecha, y entre praus y alguna casa llegamos a Niembro y su espectacular ensenada. Acaba de amanecer, así que no queremos perder la ocasión.


Reincorporamos la marcha y nos desviamos hacia Barro por la LLN-10.


Aquí pasaremos por Portiellu, San Martín, Curas, Las Cámaras, Palombina, Borizu, La Tayada y Troenzo, playas de “película” por su arena fina, aguas turquesa y por ser escenario de rodajes (“Remando al viento” 1988 y “El Portero” 2000 de Gonzalo Suárez). Llegados a Celorio, nos volvemos a incorporar por la AS-263 en dirección a Llanes.


Llanes


La capital del concejo ya empieza a tener bastante actividad. Todavía quedan veraneantes, y van tomando posiciones para aprovechar los primeros rayos de sol (uno nunca sabe lo que van a durar). Las casas de Indianos que pueblan todo el recorrido de la calle principal, viven estos años con distinta fortuna: unas perfectamente reconstruidas y otras ya prácticamente derruidas, que aún dejan ver la grandeza de lo que fueron.


Nos desviamos hacia Toró y al pueblecito de Cué, en dirección al Mirador de Borizu, por la LLN-2. Atravesamos el pueblecito de Cué y vamos subiendo paralelo al mar, hasta llegar a los 137 metros de altitud. Este recorrido era uno de los primeros tramos cronometrados del Rallye de Llanes en su edición de 2019. Como premio, tienes la vista de la playa de la Ballota y de Borizu que es espectacular, y merece que le dediques unos minutos.



Ya de vuelta continuamos la carretera, y empezamos a bajar. Dudo que no te hayas dado cuenta de lo cerca que está la Sierra del Cuera de la Costa, pero si ha sido así, ahora no vas a tener duda, porque te diriges de frente a ella y la pared verde y casi vertical de mil metros impone. Nos dirigimos en dirección a la LLN-6 y al pueblo de la Pereda. La carretera se estrecha y comienza a ratonear entre las casas del pueblo y según salimos una pequeña rampa nos recibe, paralela a una pared vertical de la montaña que retiene a las nubes. Todo es verde y las arboledas que nos cubren apenas nos dejan ver el cielo.

Seguimos adelante y llegamos a la LLN-7.


La ascensión


Y no, no me refiero a la de la Virgen de la Ermita de Santa Marina. Hasta aquí hemos disfrutado de una ruta tranquila con bonitos paisajes costeros, pero según te incorpores a la LLN-7 la cosa cambia, y pasas en un momento de estar en la costa a estar en plena montaña.


La carretera hasta el Alto de la Tornería, es (por fortuna) uno de los secretos aún algo “escondidos”. Sólo si pasas tiempo en la zona y disfrutas conduciendo, la conoces. Si eres forofo de los rallyes, seguramente también, pero el resto de la gente de una zona tan turística no, y eso es un alivio.


Es una subida vertiginosa, que va serpenteando por la falda de la Vega del Monte, durante unos 5 kilómetros hasta coronar el alto.

Perfil del tramo (fuente Google Maps) y Altimetría (Rally de Llanes)


Salvas algo más de 400 metros de desnivel en pocos kilómetros, con una pendiente media del 8.3% y rampas del 26%. Cada metro que recorres es de pura satisfacción, con unos primeros kilómetros muy rápidos, rodeados de grandes árboles y vegetación frondosa. Decido apretar el paso, a ver cómo el Porsche se comporta y si los dieciseis años a su espalda, empiezan a pasarle factura. Nada de nada, los de Zuffenhausen saben lo que hacen y parece que el tiempo no pasa por ellos. Me entra un sudor frío al pensar como irá un 991 o 992, con el que uno parece que hasta sabe conducir, de lo fácil que hacen todo. Todo transcurre entre 2ª y 3ª con estiradas hasta las 7.000 vueltas y ese característico aullido atmosférico que me encanta. Es cierto que el empuje del turbo es brutal, pero la linealidad del atmosférico tiene para mí un encanto especial.



Como puedes ver , la carretera nos es ancha y la ausencia de arcenes deja poco margen para el error. Es Asturias, que pensabas paisano! Seguimos subiendo y la frondosa vegetación con helechos y grandes arboledas empieza a cambiar y los arbustos y las rocas emergen como si bajase la marea. Empiezo a ver ganado alrededor de la carretera, el único "pero" qué le pongo a este tramo, y es que en cualquier momento me voy a encontrar vacas en la carretera.



Miró por el retrovisor y veo perfectamente la silueta que va marcando la carretera según avanzo. Al fondo vislumbro Llanes.


Estoy llegando al final, veo las últimas rampas y una gran horquilla de izquierdas. Tiene algo de peralte y cierta amplitud, pero algo justa para los 180º que tengo que girar. El coche apoya sin piedad y sin embargo el giro lo realiza como si fuera un experto bailarín, sin apenas esfuerzo. Decido abrir gas y entre el empuje y la fuerte rampa, todo lo que veo es el cielo encapotado. Todavía no ha llovido, y estoy que no me lo creo.



Finalmente llegamos al alto y hacemos una parada para recrearnos con las vistas. Vemos perfectamente Llanes al fondo, y por un momento nos sentimos Gulliver en Liliput.



Reemprendemos la marcha y tras pasar el alto nos encontramos el pueblo del Mazuco.

El Mazuco esconde uno de los episodios más tristes de la historia contemporánea de España, con la defensa numantina de sus riscos en la Guerra Civil, y que es una muestra más de la dureza del terreno. Durante algo más de 15 días, se vivieron intensos bombardeos de artillería, incluyendo al crucero Almirante Cervera, 36 aviones de la Legión Cóndor (entre bombarderos y cazas que perfeccionaron el bombardeo en alfombra) y 16 batallones Nacionales, para doblegar al batallón de Infantería de Marina Republicano.

Comenzamos la bajada y es casi tan vertiginosa como la subida. Son unos 5 kilómetros hasta Caldueño con un desnivel medio del 7.1% y rampas de algo más del 24%. Mientras bajas, una pared de casi 700 metros (Sierra de Peña Villa) flanquea tu derecha. Uno se espera una transición pausada después de la trepidante subida, pero para nada. Las tremendas rampas y serpenteantes curvas vienen acompañadas de un estrechamiento de la calzada. Te da la sensación que alguien te pone a prueba y sube un poco más el nivel. La bajada es trepidante, y si te descuidas, la velocidad aumenta considerablemente. Los frenos trabajan sin piedad cada vez que nos aproximamos a una curva, y sin embargo ninguna queja. Me vienen a la cabeza las palabras de Roberto Gómez Bueno, sobre que el 911 es el único coche que te permite entrar en circuito sin cambiar ningún elemento de frenado. En estos momentos espero y deseo que sea así, los fallos aquí se cobran un precio muy alto.



Una vez llegamos a Debodes, hacemos un “upgrade” de local a comarcal, primero a la AS-115 y luego a la AS-114 en dirección a Cangas de Onís. Es un tramo perfecto para “bajar de revoluciones” en dos actos.


En el primero, la carretera es “ancha”, con firme perfecto, que serpentea enlazando una curva tras otra de manera fluida durante todo el trayecto, siempre al abrigo de una extensa vegetación, y con en ese continuo sube-baja que la orografía asturiana te regala. Es un claro ejemplo de carretera disfrutona, en la que nunca te cansas de enlazar curvas, ducatiando relajadamente de una a otra.


El segundo acto empieza en la AS-114, y aquí sí que la cosa empieza a ser más rectilínea (entiéndeme, que rectas como tal aquí hay pocas) y a medida que se endereza, tu de manera natural, vas suavizando tu conducción.


Poco después llegamos a Cangas de Onís, capital del Reino Astur hasta el 774 y donde se estableció Don Pelayo, pero esta historia te la contaré en otro momento. Nos hemos ganado un merecido descanso (nosotros y nuestra máquina) y toca reponer fuerzas. Como comer por aquí no es problema, hemos preferido algo diferente a lo tradicional, y nos hemos ido a Casa Pedro, pero eso te lo cuento en otra entrada.


Espero que lo hayas disfrutado tanto como nosotros.


Nos vemos sibarita!



Fotografía y video: Luis "Barrado" Equipo utilizado: Canon EOS 5D Mark II - DJI Phantom 4 Pro

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