En ruta por Mallorca

Decía el estoico Plinio el Joven que "por naturaleza, los hombres gustan de descubrir cosas nuevas y de viajar". Después de quedar extasiados por la belleza croata (en el más amplio sentido del término) y todavía con ese aire mediterráneo en el cuerpo, nuestra siguiente parada en Petrolbonvivant es la isla de Mallorca. Y, una vez más, te traemos un roadtrip para descubrir, visitar y sobre todo conducir.


Mallorca es un enclave privilegiado del Mediterráneo que ha sido transformado por el devenir de la historia, en parte, por encontrarse precisamente en ese mismo mar tan disputado. Tomando el nombre del original Mayurka de época islámica, todas las civilizaciones que pusieron sus pies en ella se han visto cautivadas por su belleza, remarcada especialmente por su accidente más característico: la sierra de Tramontana.

La sierra de Tramontana se extiende durante más de 90 kilómetros, desde Andratx hasta el mítico Cap de Formentor.

Como es precisamente esta cordillera la que imprime carácter a Mallorca y , como todos intuís, también el mayor reclamo para un petrolhead, nuestro viaje tiene como objetivo serpentear a través de su asfalto y extraer la esencia de la isla desde el silencio de la montaña (solo perturbado por el sonido de nuestros motores).

Ruta de Andratx a Cabo de Formentor
Ruta por la sierra de Tramontana

Una ruta que, durante unos 200 kilómetros y varias horas, pondrá ante nuestros ojos algunos de los parajes más bellos de Mallorca, las mejores curvas y que también supondrá un desafío -en alguna ocasión-, para el estómago de los pasajeros.


1. Coll de Sa Gramola

Iniciando nuestro viaje desde la localidad de Andratx, encaramos las primeras curvas de la Ma-10 (la carretera que cruza todo el oeste), en la subida de Coll de Sa Gramola, a 360 metros sobre el nivel del mar. Incluso en estas etapas tan tempranas, la sierra nos deja pequeños destellos de lo que es capaz de ofrecernos, con una carretera retorcida de buen firme y jugosas curvas mientras avanzamos protegidos del sol balear por las coníferas.

Mirador d'en Ricardo Roca
Vistas desde las proximidades del mirador d'en Ricardo Roca

No mucho más lejos de Sa Gramola podemos seguir contemplando el litoral desde el mirador d'en Ricardo Roca, con una posición más dominante y habiendo ascendido otros pocos metros más. Nuestro modesto y fiel compañero de fatigas, un Mini Cooper Cabrio -cuya prueba podéis leer en sextamarcha.net-, parece estar encantado con la elección de la ruta y nosotros de que nos permita disfrutarla a cielo abierto. Llevamos pocos kilómetros pero esta Ma-10 es una de las carreteras más cautivadoras que hemos visto.


2. Valldemossa

Nuestra siguiente parada nos lleva a través de Banyalbufar, donde bien puede uno parar a tomar un café contemplando el mar, al pequeño pueblo de Valldemossa. Aquí fue donde el célebre compositor Frédéric Chopin decidió pasar un invierno de "escapada" con su mujer, en la Real Cartuja, donde aun se puede visitar su estancia.


A su vez, el puerto de Valldemossa dista de aquí unos pocos kilómetros y no sufre las aglomeraciones de aquel. No es el lugar más encantador ni espectacular, pero la carretera que baja hasta él sí lo es. Tremendamente estrecha, con horquillas por doquier y pendientes a ciegas , conduce desde lo alto de las montañas a la costa.

La carretera al puerto de Valldemossa, la Ma-113, es un pequeño tramo de vértigo de menos de 6km con pendientes que quitan el hipo.

Por suerte, existen continuamente zonas ligeramente más anchas para dejar paso a otros vehículos en sentido contrario y realmente, no es mejor sitio para darse una alegría con ningún coche sin jugarse verdaderamente el pellejo. Aun así, la aventurilla merece la pena antes de volver por la Ma-10.


3. Caimari

Tramo a tramo, la Ma-10 regala cada cierto tiempo pequeñas subidas y bajadas donde el mero hecho de transportarse adquiere otra dimensión. Aquí se conduce y se saborea cada centímetro del asfalto mallorquín sabiendo además que nos acercamos a la segunda mitad de nuestro roadtrip, donde nos aguardarán estampas memorables.


Con destino a Caimari, uno puede encontrar momentos de relax visitando la radiante Deià, Sóller o Fornalutx, uno de los pueblos más bonitos de España con sus casas de piedra a los pies de imponentes montañas. Y si no, no muy lejos de allí el pantano de Gorg Blau se convierte en otro buen spot.

Mini Cooper en pantano de Gorg Blau
Pantano de Gorg Blau

Realmente, Caimari no supone una parada obligada en la Ma-10 y deberemos desviarnos por la Ma-2130. El motivo no es otro que darnos de bruces con otro tramo espectacular y encontrar otra excusa para seguir enlazando curvas de 180º. En nuestro caso, volvimos otro día para realizarlo y contemplar el atardecer desde la costa oeste por una cuestión de tiempo disponible.


POV Mini Cooper por Caimari
La Ma-2130 que nos lleva hasta Caimari es un recomendable opcional en esta ruta si el cansancio aun no ha hecho mella y restan horas de sol.

4. Colls dels Reis y Sa Calobra

Cerca de Escorca y cruzando por unos pintorescos arcos, se toma el desvío hacia la Ma-2141. Llegado este momento, no sirve de nada que te ponga sobre aviso o que te cuente lo que vas a ver; nada será comparable a vivirlo. Y es que es el turno de subir hasta Coll dels Reis (682m), encarar el carrusel del Nus de Sa Corbata -llevado a la fama por la serie "The Grand Tour"- y no parar de bajar metros hasta el nivel del mar.

Mini Cooper en Nus de Sa Corbata
Nus de Sa Corbata

La experiencia es casi mística, sintiendo la vigilante mirada del Puig Major mientras estiramos cada marcha de nuestro Cooper, obsequiándonos con su carácter turbo y unas reacciones lo suficientemente vivas como para no empañar el momento. Salvo algún momento en el que el tráfico (y alguna oveja) nos lo impidió, tuvimos barra libre para exprimirlo. Así, con la risilla nerviosa del que sabe lo que ha hecho, alcanzamos Sa Calobra para un último baño en el Torrent de Pareis (sitio recomendable) y volver sobre nuestros pasos.


La subida es una oportunidad más para enamorarse de todo; la carretera, el paisaje, la conducción en sí misma y hasta el coche a cielo abierto. Y así pasa, que uno se emociona y va a más hasta que los neumáticos empiezan a chillar y a quejarse. "Venga Mini, un poquito más y ya descansas", pienso para mis adentros. Toca parar otra vez en el Nus de Sa Corbata y admirar con más calma el paisaje.

Sa Calobra
Vistas de la bajada a Sa Calobra desde el mirador del Nus de Sa Corbata
El Nus de Sa Corbata no es solo una espectacular curva de 270º, es también uno de los mejores miradores de la zona.

Quizás es este mirador del Nudo de la Corbata que hemos comentado uno de los lugares más mágicos desde donde ver la puesta de sol en la isla, aunque si tu objetivo es llegar a verla a las proximidades del Cabo de Formentor, mejor darse prisa.


5. Cap Formentor

Nuestra última etapa supone un momento agridulce; por una parte, significa el fin de esta maravillosa ruta; por otra, sabemos que lo que nos deparan estos kilómetros hasta el Cabo de Formentor merecerán la pena.


Todavía con la sonrisa en la cara bajando Coll dels Reis, nos dirigimos a Pollença, hacia la Ma-2200. Salvo algunas curvas al inicio, no esperéis grandes sorpresas en esta parte, no al menos hasta poder seguir por la Ma-2210 que es la carretera que nos va a llevar al Cabo. Con todo, es buen momento para bajar el ritmo, poner algo de música y disfrutar de un paseo tranquilo.

Mini Cooper Cabrio a techo descubierto

A los pocos minutos se vislumbra nuestra primera parada: el mirador de Es Colomer. Desde aquí y rodeado de acantilados que quitan el hipo uno se siente pequeño, en paz y casi como en casa. Con la única compañía de alguna cabra y contados domingueros (en temporada alta es fácil encontrarlo masificado), también se presta a ofrecer una espectacular puesta de sol.

Pero como la meta es otra, arrancamos hacia nuestro destino. Se van sucediendo las curvas, los pasos estrechos y algún túnel. Hemos perdido la cuenta de las horas que llevamos en el coche, pero ya nada importa; el grado de conexión que hemos conseguido con lo que nos rodea es tal que ha parecido un parpadeo. Después de varias alegrías más y con el ocaso pisándonos los talones, llegamos al Faro de Formentor, en el extremo más septentrional de la isla.

El Faro de Formentor es un centinela que se erige en una zona tremendamente agreste y representa el "finis terrae" de Mallorca.

Vemos el sol esconderse entre la última línea montañosa y caigo en la cuenta de que todo, absolutamente todo en este viaje ha merecido la pena y de que, en efecto, lo volveríamos a repetir -aunque tuviera que pensar en algún deportivo de raza para seguir soñando-. Pero esa.., es otra historia. Toca regresar.

Cabo formentor en Mallorca
 

Y así, en Petrolbonvivant siempre nos jactamos de saber disfrutar de la vida. Esperamos que este roadtrip te ayude a corroborarlo.


¡Saludos sibarita!