Nobbis y el secreto de la Ribera del Duero

Este mes Luis nos presenta un vino que ha sido una sorpresa excepcional. Lo primero que llama la atención, es un vino sin bodega propia como tal. En segundo lugar, una presentación muy cuidada, tanto en el embalaje como en la propia etiqueta, con una historia curiosa:


Representa las cualidades de los integrantes del equipo:

  • La Libélula, que volaba de aquí para allá, alterando a quien se cruzaba en su camino. El comercial.

  • El pájaro, una oropéndola, representaba a la persona que hacía números y aseguraba que todo llegara en tiempo y forma.

  • El escarabajo, era la persona pegada a la tierra, la única que conocía el mundo de la viticultura y las uvas.

Los tres, que vigilaban por cielo y tierra los viñedos, emprenden un viaje para recoger las mejores uvas, y traerlas de vuelta a casa para elaborar vinos auténticos y excepcionales.


He de decir que nos ha encantado y es muy fácil de beber. Mucho sabor a fruta roja, tostados y tanino suave, en un conjunto muy bien balanceado.


Os dejamos aquí el acceso a su tienda.


Espero que lo disfrutéis sibaritas!

Ya estamos en mayo, el mes de las flores, y vamos a volver a la carga con la Selección. En este caso, con un vino de la Ribera del Duero “para todos los días” que no te cansarás de él. Estoy más que seguro que una vez lo pruebes, vas a querer repetir.


Es posible que, si has venido recientemente por la Vinoteca García de la Navarra, ya me hayas oído hablar de él y que lo hayas probado. Lo he tenido durante todo el mes en la pizarra porque ha sido uno de mis grandes descubrimientos de este año. Para mí, es un vino que encaja en todos los paladares, tanto de los expertos conocedores del mundo del vino como de aquellos iniciados pero que les gusta el mundo del vino como disfrute, sin más. Como no me canso de repetir, eso es lo que realmente importa, disfrutar de un buen momento.


¿Cómo he llegado a conocer este vino? Sobre los primeros días del mes de febrero de este año me vino a visitar a la Vinoteca Béquer Prieto, un bodeguero y enólogo al que conozco desde hace más o menos 20 años. Él es asesor de varias bodegas dentro de la zona de la Ribera del Duero. Béquer vino acompañado por otra persona, un joven propietario y viticultor llamado Jorge Arandilla.


Me traían para que probara un vino, llamado Nobbis, de la añada de 2018, que había elaborado Jorge a partir de las uvas de la explotación familiar. La familia de Jorge son viticultores de toda la vida, con aproximadamente 35 hectáreas de viñedo en Fuentecén (Burgos), muy próximo a Roa de Duero. Hasta ahora, vendían sus uvas a distintas bodegas de mucho nombre, pero viendo el potencial que tenían de viñedo, querían dar un salto en su modelo de explotación y probar a elaborar sus propios vinos. Con este vino, elaborado por Béquer, del que han realizado 6.000 botellas, quieren testar esa posibilidad y, por ahora, seguir vendiendo el excedente de uva a los bodegueros de siempre.




En estos momentos no tienen bodega y lo está elaborando Béquer en una de las bodegas donde él trabaja, en Pesquera de Duero (Valladolid). Este es el motivo por el que, si te fijas en la botella, verás que la bodega está en otro pueblo distinto al origen del viñedo.


El vino, elaborado con uva tempranillo, ha pasado 9 meses de crianza en barricas francesas y americanas, a estreno todas ellas, como es normal, y posteriormente, 14 meses de reposo en botella en la bodega.


Te vas a encontrar un vino color rojo cereza, muy limpio, con mucha fruta roja que se manifiesta en la boca con una explosión de fruta y un punto justo de acidez.


Fíjate cómo estaré de sorprendido con el vino que se lo envié a un importador americano, para el que soy uno de sus “ojeadores” de novedades en España, y me llamó inmediatamente para pedirme el contacto del bodeguero.


Así pues, prepárate a disfrutar de un vino que, como he dicho al principio, estoy seguro de que vas a repetir.


¡A disfrutar!


Luis