Ruta: serpenteando el Oriente Asturiano (2ª parte)

Actualizado: oct 8

Si recuerdas en la primera parte, terminábamos citándote la parada para reponer fuerzas en "Casa Pedro". El oriente asturiano está plagado de “comederos” donde el pote, la fabada o los cachopos suelen ser estrellas de la carta. Casa Pedro ofrece la cocina tradicional asturiana pero habíamos oído hablar muy bien de su chef, y queríamos probar sus creaciones más originales.


Casa Pedro se encuentra en San Juan de Parres, que pertenece al término municipal de Arriondas pero está muy próximo a Cangas de Onís. Lo cierto que el navegador se nos volvió un poco loco y en algún momento nos metió por una de las típicas caleyas asturianas (donde todo esta muuuuuy cerca). Después de un par de apartaderos, y retroceder marcha atrás bastantes metros nos encontramos. Recomendación, llegar desde Cangas.



La primera alegría al llegar fue descubrir que tienen "parking". Si eres un urbanita, quizá esperes una zona asfaltada, con sus plazas delimitadas, indicador de plaza libre... Bueno, estás en Asturias y aquí un prau hace la misma función perfectamente. En este caso además, no tienes que temer por los bajos de tu coche (salvo que lleves un 911 GT3 sin el opcional de levantar el frontal). Además, el parking esta alejado de la vista de los curiosos, lo que es un alivio.


Te preguntarás que, ¿cómo descubrimos "Casa Pedro"? En realidad más que descubrimiento, fue un apunte de Raquel Mendaña (@rmendanya), y no pudo estar más en lo cierto... tanto, que he pensado que nadie mejor que ella para introducirlo:


Sobra decir que Christian de Diego de "Casa Pedro" en Parres, es uno de los mejores cocineros del Oriente de Asturias y del panorama asturiano.


Posee una gran y sólida trayectoria, un fantástico currículum y un gran maestro, como es Jose Antonio Campoviejo de "El Corral del Indianu" en Arriondas.


Chris es auténtico, sanguíneo y motero, ¡cómo no va a tener talento y cocinar con ángel!


Su trayectoria está plagada de viajes para formarse y regresar a su casa con el máximo conocimiento e importante saco de experiencia.

Formado en la Escuela de Hostelería de Oviedo, pasó 14 años trabajando fuera de Asturias y de España, y eso le otorgó un empaque que se percibe en su personalidad y cocina.


Chris tiene la gran suerte de contar con un "equipo/familia” con raza. Conociendo a sus padres ya entiendes de dónde salieron él y su hermana Aroa, responsable de sala con una capacidad y carácter arrolladores, una tía muy especial. Además Chris, trabaja también con su media naranja, Sandra, con un talento y capacidad de trabajo increíbles, de ese tipo de personas que te gustaría tener de amiga, cuñada o vecina. Suma a la fórmula a los patriarcas: Pedro, al que la casa le debe su nombre y propulsor del negocio y del amor por las motos y la carretera de Chris, y Yolanda la madre, hiper simpática y con una personalidad que te enamora, creadora de esos guisos de base de madre, que riza Chris con su estilo y sapiencia.


Cuentan con una carta tradicional y otra de nueva cocina y “pídetelo todo” (no exagero: no te vayas sin probar los tortos de sardina ahumada, ni la yema 2.0, las croquetas, la fabada... ¡todo! y ni se te ocurra no pedir la torrija...) porque me repito: TO-DO es una auténtica delicia.

Si además te dejas asesorar por Aroa en sala, redondeas la experiencia y levitas de felicidad.


Chris regresó hace seis años y los primeros tiempos fueron duros y hasta durísimos. Hablamos de una casa ubicada en Parres, pegada a una carretera empinada y a desmano... pero finalmente la genialidad se impuso a la orografía y hoy insisto, es uno de los restaurantes del oriente de Asturias con más futuro.


Una experiencia con personalidad, donde la cocina es sublime, como diría uno de los maestros de Chris, más el resto de factores, la convierten en mágica. Estarás disfrutando de una auténtica experiencia gastronómica, aderezada con paisaje, paisanaje y por supuesto, el mejor producto para que Chris y “equipo/familia" hagan magia.


Si eres rápido y privilegiado, vas en pareja o como mucho tres comensales, pide al realizar tu reserva la mesa vip en el exterior de la casa y podrás ver pasar a los vecinos que te saludarán sin conocerte.


Visítales, no lo dudes, se te quedará cara de:

"Esta vida pide a gritos otra y que "Casa Pedro" esté en el mismo lugar y con todo igual, sin tocar nada, ni tan sólo un poquito".



Así que siguiendo "casi" al pie de la letra las indicaciones de Raquel, nos situamos en una mesa exterior a la entrada y pedimos la carta. Estuvimos tentados de probar la cocina tradicional, pero teniendo familia asturiana y además guisandera no nos aprecian asturianaes, el cuerpo nos pedía otra marcha y nos fuimos a la nueva cocina. Lo cierto es que nos apetecía de todo, así que Christian nos echó una mano a la selección:


Empezamos con un Tartar de atún con caviar, Alcachofa a la brasa, una Yema de huevo 2.0, y un Nem de pulpo y panceta.

Para acompañar, el cuerpo pedía Mencía. Bebimos Pittacum 2016, vino del Bierzo que la Guía Peñin da 91 puntos, y que cumplió el antojo.


Del tartar no tenemos registro gráfico digno, honestamente voló y para cuando nos dimos cuenta era muy tarde. Sin embargo, te digo que tiene un toque sublime con una salsa muy parecida al steak tartar.

Me parece que ya hemos encontrado la excusa perfecta para volver.


La Alcachofa tiene una presentación espectacular, como una flor abierta sobre un parmentier de patata. Tiene un sabor exquisito y suave, nada que ver con las alcachofas que puedas pedir normalmente. Decirte que si normalmente no las pides, con éstas no lo dudes porque te van a encantar

Alcachofa a la brasa


De la Yema 2.0 podemos decir lo mismo, con una presentación impactante, encontrando todo en el interior de un plato para nada convencional, que imita un huevo de avestruz con la cáscara rota. Es una interpretación diferente de la tortilla de patata de siempre, pero con una combinación de texturas muy diferente.


Yema 2.0


Acabamos esta introducción con el Nem. Es lo más parecido a terminar la primera parte de una ruta, con un tramo de esos que te ponen el corazón palpitando a todo ritmo y que a la vez te sacan una sonrisa de satisfacción. Y es que la combinación de sabores es brutal, para mí, el vencedor de estos tres contendientes (a los puntos porque la pelea es muy reñida). Sobre la base del nem, se sirven tacos de pulpo, panceta junto con la cebolla enchillada, que se corona con unas algas wakame. Espectacular e inesperado, un resultado soberbio nada más darle el primer bocado.


Nem de panceta y pulpo


La segunda parte de esta ruta gastronómica, tiene dos puertos de categoría especial: Lasaña frita de pitu caleya y un Wok con dentón (fuera de carta y recomendación de Christian).


La lasaña fue el subcampeon del certamen de pinchos de Asturias en 2018. Después de probarlo, no puedo entender como no ganó, o mejor dicho, cómo debía estar el primero, porque este de verdad que es un espectáculo. Sobre las finas láminas de pasta se acompaña un delicioso pitu (que viene a ser los pollos de pueblo, que se criaban en la calle -caleya- y por lo tanto una carne, muy oscura y sabrosa, que precisa de más tiempo de cocción de lo habitual), setas shitake, piparras y una exquisita bechamel de curry. Aprovecha, porque Christian nos comentaba que evaluaba quitarlo de la carta por lo laborioso que es. Espero y deseo que no lo haga, porque quiero volver a degustarlo al menos una vez mas.


Lasaña frita de pitu caleya


El wok de dentón. Christian nos ofreció un pez de esos que no solemos comer. Saber que era una pieza “fuera de lo común” hizo que nos apeteciese al momento, pero dudamos porque nos hemos aficionado al pescado de calidad con poca elaboración, brasas y poco más, y el wok nos sonó fuera de pista en ese momento. Nos dejamos convencer (fácilmente todo sea dicho) y menos mal, porque es un plato muy a recomendar, un pescado excelente, preparado conservando todo su sabor pero con un toque diferente.


Wok de dentón con noodles

De postre, fuegos artificiales. Una torrija acompañada con una bola de helado de ron. Recién hecha, puesto que el propio Christian nos sugirió que la eligiésemos para finalizar el menú a la altura que se merecía. La mejor torrija que hemos comido. Así de rotundo. Desde el comienzo, en el que sientes por primera vez la capa de almíbar crujiente, algo para nada convencional en una torrija, junto a la combinación de una temperatura que sin duda se debía a que estaba recién cocinada, y sumándole además el toque del helado de ron a la combinación, le confiere al plato un resultado que en mi humilde opinión es sencillamente espectacular, dando un cierre al menú, que cuando parecía imposible de superar te das cuenta que ha ido continuamente "subiendo marchas" y estás ante un final con el que este gran cocinero sin duda consigue sorprenderte una vez más.

Torrija Caramelizada

Volveremos. Y volveremos.


Que lo disfrutes, sibarita!


Agradecimientos a Raquel Mendaña y Jesús Lada por su colaboración.

Fotografía, Luis Barrado.




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