22 de enero: RM Sotheby's Arizona Auction

Las subastas siempre han sido objeto de interés para cualquier gentleman driver. Ya sea por mera curiosidad en poner precio a los sueños o por tener la suerte de poder valorar la compra de uno, todos hemos rebuscado entre los lotes de las principales casas de subastas buscando genuinas obras de arte en forma de automóvil.


Además, el desarrollo de las telecomunicaciones ha permitido que, lo que antaño se antojaba un juego casi folclórico de sucesión de pujas reservado a unos pocos, consiga llegar a casi todos. Ahora puedes registrarte y optar desde casa a un clásico de entreguerras, o incluso un Porsche recién sacado de un granero de EEUU.

Subastas como estas sirven de termómetro para el mercado del automóvil clásico y pronostican la especulación en modelos actuales.

Si tú, querido lector, te defines como un verdadero “petrol-bon-vivant” y has conseguido juntar unos pocos miles de euros, quizás este artículo sea el empujoncito que te falta para buscar cómo cumplir un sueño pendiente. Si no, ten por seguro que te pondrá los dientes largos.


Y es que el próximo 22 de enero, en el OTTO Car Club & Storage de Scottsdale (Arizona, EEUU), tendrá lugar la primera subasta del año de RM Sotheby’s, donde se va a dar salida a piezas tremendamente raras y exclusivas. ¿Te suenan nombres como el Mclaren Speedtail o el Ferrari Enzo?



Para la ocasión dejaremos de lado cuestiones que afectan a la compra en subasta de estos coches, como pueden ser: las tasas que abonar a la propia casa según el valor final, el transporte del vehículo y demás papeleo, o las dificultades -a veces insalvables- de homologación de algunos de ellos en nuestro país. Todo en pro de soñar sin cortapisas burocráticas. De todas formas, Sotheby's realizará otra subasta en París el 13 de febrero, más adecuada para el mercado europeo (aunque con piezas menos interesantes.


Comenzaremos por los lotes más económicos (precios finales estimados por Sotheby's) e iremos subiendo el listón hasta superar el millón de dólares:


Lotes menores a $50.000

ford_model_a_pickup

En la parte más asequible de la subasta nos encontramos con algún triciclo italiano, versiones del Fiat 500 original (como el abuelo de la querida/odiada Multipla) y alguna pieza más vistosa. Empezamos por un Ford A de 1930, un modelo común en EEUU y sucesor del mítico Ford T, en carrocería pickup y que se estima en 15-20.000$.




Subiendo a los treinta mil, aparece un precioso Lancia Fulvia Coupé HF de 1972 con pedigrí de competición. Animado por un pequeño V4 de 1.6 litros y 132 caballos para tirar de menos de 900kg, nos recuerda una de las épocas doradas de la marca italiana.

Los caprichos más asequibles revisten el mismo valor emocional para sus propietarios que vehículos de rangos superiores. Este Fulvia es un ejemplo.

Quizás, a raíz de la fiebre de los "homologation specials", resurgida con el Toyota GR Yaris, lo más atractivo en este abanico de precio sea un Audi Quattro de 1983 en un buen estado de conservación. En América tuvieron menos suerte y llegaron pocas unidades de este modelo, de ahí que espere alcanzar los cincuenta mil dólares.


Lotes de hasta $200.000


Obviando la franja de cincuenta a cien mil (algún Shelby Mustang de la anterior generación, Porsche 944 turbo Cup, Corvette C1...), nos metemos de lleno en los primeros protagonistas, en la continuación de esa serie de "homologation specials" que hemos iniciado con el anterior Quattro. Versiones creadas con el único objetivo de poder correr en competición y un regalo para el aficionado que deseaba tener su trocito de esa esencia en su garaje.


Y he aquí un Lancia Delta HF Integrale Evoluzione de 1995 , edición especial Blue Lagos (215 unidades producidas), reconocible por ese tono azul y la tapicería crema. Si bien no es tan icónica como la edición Martini, se estima por encima de noventa mil dólares. A su lado otro de los sueños húmedos de muchos, un BMW M3 Sport Evolution (600 unidades fabricadas), nacido para llegar al DTM. Simboliza el culmen del E30 y su motor de cuatro cilindros y 2.5 litros fue apretado por los chicos de la división M hasta los 238 caballos. Pero si algo simboliza los excesos de estas series especiales, es el Mercedes 190E 2.5-16 Evo II: una carrocería ensanchada que poco o nada tiene que ver con el sobrio 190 original, un alerón estilo "barra de bar" y un motor desarrollado por Cosworth. La unidad que llega a subasta -de 502 fabricadas- es de 1990 y seguramente alcance los doscientos mil dólares.


Modelos así, que acercaban la competición al mundo real, son el exponente de otra era. Algo que nos lleva a plantearnos si el dicho de que "cualquier tiempo pasado fue mejor" se cumple con los coches.

Cambiando de tercio y para los más aventureros, también hay un espectacular Ford Bronco de 1972 con una preparación offroad extrema, customizado hasta el último tornillo y albergando un V8 de carburación de origen Shelby. 421 caballos para este juguetito de campo que supera los cien mil dólares.

Cerrando este rango tenemos multitud de Jaguar E-type de toda condición (quién lo hubiera imaginado hace algo más de una década...) e iconos italianos del exceso como el Lamborghini Diablo o el Testarossa Spyder.

Lotes de hasta $1 millón de


Si previamente ya nos hemos encontrado con la flor y nata del mundo automotriz, lo que viene ahora podemos catalogarlo como el Olimpo. Aquí están las tiradas más limitadas y los aparatos más serios, solo al alcance de unos pocos. Un compendio de joyas con -ya os lo adelanto- marcado sabor Porsche. Pasaremos un poco de largo de modelos como el Ferrari 512 Berlinetta Boxer de 1984 (unos doscientos cincuenta mil), el Shelby Cobra (cuatrocientos mil) o grandes berlinas de lujo de los '60 (RR Phantom, Mercedes 600 Pullman). Incluso hay un rarísimo Cizeta V16T ex del sultán de Brunei...


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En la barrera del medio millón aparece un BMW 328 Roadster de 1939. Un ejemplo de los BMW que corrían en el período de entreguerras y se batían el cobre en la histórica Mille Miglia y además, el tatarabuelo inspirador de la parrilla del nuevo serie 4. Junto con el BMW 507 y el Z8, forma parte de la Santísima Trinidad de los roadster del fabricante bávaro y son tan esbeltos como inalcanzables. Esta unidad en cuestión se ha usado para lo que se concibió, que es correr, y se mantiene en forma para seguir haciéndolo. Esperemos que no se termine convirtiendo en otra "garage queen" aguardando a revalorizarse más.



Lo siguiente es la esencia Porsche personificada. Una de las experiencias de conducción más viscerales y puras que el dinero puede comprar: un Porsche Carrera 2.7 RS Touring. La base para homologar el 2.8 RSR de 1974 es una serie de menos de 1600 unidades con todo lo necesario y suficiente para disfrutar al volante. Esta unidad pintada además en el raro signal yellow, está totalmente restaurada, esperando para acoger a su nuevo dueño. Ese alerón tipo cola de pato, el interior espartano y sin ninguna cabida a lujos innecesarios, las llantas Fuchs.., todo suma sensaciones en este 911 tan codiciado.

La esencia "air-cooled" de Porsche sigue en su ya tradicional tendencia al alza.
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Por si algún porschista en la sala se había quedado con ganas de más y no es tan purista para considerarlo una herejía, también hay sitio para un RUF Turbo R de 1998, ideado sobre la base de un 993. Es una de las 14 unidades fabricadas del modelo por parte del especialista alemán y probablemente sea la máxima expresión del motor bóxer refrigerado por aire: 3.6 litros biturbo entregando 490 caballos para quien tenga el arrojo de domarlos. Todo esto ya son datos a tener muy en cuenta pero, además, esta unidad en concreto ha sido objeto de una profunda restauración completa de más de 600 horas. Hay cosas que el dinero sí puede comprar.


Abandonamos el territorio del millón con un supercoche actual: el Ford GT. Con el fin de su producción fijado en 2022, las escasas unidades que se van a fabricar y la gran demanda del mismo, no es de extrañar que su cotización haya crecido tanto. Y es que esta unidad Lightweight espera alcanzar el millón de euros (el precio de partida del Ford GT se sitúa en unos cuatrocientos mil ).

ford_gt_lightweight_sothebys

Bonus: el club de los varios millones


Lo sabemos, todo lo anterior es capaz de quitar el hipo (incluidos los precios). No obstante, ¿por qué no ir más allá? Pocos son los elegidos a ser tan deseables como para realizar desembolsos de varios millones y solo por eso merecen un lugar aquí.


En esta ocasión se ofrecen varios lotes que pretenden superar barreras de hasta cuatro millones de dólares. A saber: Mclaren Senna (1,5M aprox.), Mercedes 300 SL Roadster (1,2M aprox.) Roadster, Koenigsegg Regera (2,5M aprox.), Ferrari Enzo (2M aprox.), Ferrari 375 America (3M aprox.). El plantel es excelente pero hay tres máquinas que aun aquí consiguen sobresalir.


Por cotización y edad, primero está el Mclaren Speedtail. El hypercar de Woking es, en cierta manera, el heredero del genial F1. La cuidada aerodinámica y la posición de conducción central así lo atestiguan y como aquel, solo se fabricarán 106 ejemplares. En su momento los 106 respectivos y afortunados propietarios fueron escogidos por Mclaren y esta unidad es la primera que consigue salir a subasta. Sobre los datos técnicos o su legendario ADN no hace falta decir mucho, solo mencionaremos que su V8 biturbo heredado del P1 e hibridado para la ocasión es capaz de generar 1.035 caballos, convirtiéndolo en el Mclaren más veloz hasta la fecha. ¿Superará los 4 millones de dólares?

Aunque se termine convirtiendo en una de las "garage queen" por excelencia, esperemos que alguno de sus dueños sepa extraer la quintaesencia de este espectacular juguete.


Para finalizar este artículo y por deferencia, hemos dejado sitio a los mayores. La técnica francesa representada en Alsacia con Ettore Bugatti y su Type 57SC y la garra británica de Jaguar en competición con el eterno D-Type cierran esta subasta con la vista puesta en superar ampliamente los 5 millones de $ .


Por un lado tenemos un Bugatti Type 57SC de 1937 carrozado por Corsica. Es uno de los 16 Type 57S que se entregaron con carrocería "abierta" y el traje a medida de Corsica que se adaptó en 8 de ellos, no le puede venir mejor. En la versión C además, esta oda a la deportividad de entreguerras entrega 200 caballos. Imaginaos por un momento contemplar semejante espectáculo en los años 30. El número de chasis de esta unidad lleva consigo una larga historia perfectamente documentada. Algo único e irrepetible.


Por otra parte, un Jaguar D-Type de 1955 con un extenso pedigrí de carreras, tanto por la del modelo en general (ganador en Le Mans en el '55, '56 y '57), como de este modelo en particular. La evolución del C-Type desembocó en la adopción de multitud de soluciones aeronáuticas como el monocasco en aleación de aluminio y el estabilizador vertical que sale de la joroba del puesto del conductor. El artífice y testigo de la época dorada de Jaguar, en un estado inmejorable, que ahora busca garaje en alguna exclusiva colección.

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